Hoy es un día muy triste.
Archivos para Diciembre 2006
Se acabó lo que se daba.
Huelga en Atocha
Un día decidieron que ya era suficiente. No hubo asambleas, ni emitió el sindicato comunicado alguno. Pararon en seco y no hubo quien las convenciera. La Comunidad de Madrid trató de imponer unos servicios mínimos pero ni los gritos encolerizados de los usuarios ni los agentes de la autoridad, ley en mano, lograron cambiar nada. Habían decidido que estaban cansadas. Y que ellas tambien tenían derecho a unas vacaciones.
Las consecuencias se dejaron notar rápidamente. Los trenes, esquiroles programados, siguieron escupiendo cabezas de ganado que no querían caminar y se paraban allí mismo, indignados, pidiendo la dimisión de la Presidenta de la Comunidad y del Alcalde y del responsable de la estación y del gerente y por si acaso, del maquinista y el taquillero.
Al final, cuando habían escupido todo el odio, olvidaban su promesa de no volver a votar y subían. Indignados, eso sí, aunque les costase recordar por qué. Nunca quedó muy claro si la gente avanzaba por resignación, inercia, o empujados por los que venían detrás, pero la cuestión es que avanzaban.
En tres o cuatro semanas, cuando el último periodista se hubo marchado y las personas más débiles se habían ya decantado por el metro o autobús, nadie se acordaba de aquella estúpida huelga de Atocha. No recordaban que un día la gente no tenía que subir escaleras. Que allí habían estado ellas, las mecánicas, cada día trabajando sin cesar, sin quejas y sin contrato.
Se decidieron a seguir en huelga, porque ellas no necesitaban comer, y solo quien no siente hambre puede permitirse el orgullo. A los pocos días, un ejército de operarios las desmontaron, y las sustituyeron por escalinatas de piedra.
Una pesadilla recurrente
Ha muerto James Brown.
Mi vecina casi muere. Vinieron los bomberos cuando estabamos fuera, el día de Navidad.
Ha muerto Gerald Ford.
Ha muerto el presidente cejudo con pintas de bonachón de Turkmenistan, un gran cabrón.
Ha muerto Joseph Barbera.
En los periodicos hay gente que escribe los obituarios de gente viva. Y los vivos, como si hubieramos muerto, no nos rebelamos.
Ha muerto Marmaduke Hussey.
Dios murió hace bastante tiempo.
Ha muerto Pinochet.
El periodico amanece poblado de esquelas.
Ha muerto Lauren Postigo.
El ayuntamiento de mi pueblo ha instalado un panel metálico, y ya no cuelgan las esquelas en ningún árbol. Es más aséptico.
La muerte nunca puede morir, pero con la vida es muy facil acabar. Resulta complicado trazar la linea divisoria entre certeza y obsesión. El sentimiento de inmortalidad es, desgraciadamente, mortal. Las noches frías solo queda una pregunta, siempre la misma:
Y después, ¿qué?
Road to Bangladesh
Navegando (siempre navegando) acabo de encontrar un blog magistral de un fotógrafo y periodista bangladeshi, Shahidul Alam. Allí podemos ver grandes fotografías como estas:


Este descubrimiento llega en un momento muy especial de mi vida. Hace tiempo que estaba tomando forma la idea de irme a vivir a Bangladesh, dejar la Universidad y pasar allí un curso entero conociendo cómo es el mundo en el que vivo y qué hacen otras personas por mejorarlo. Temía que en casa no supiesen asimilarlo, que mi cuenta corriente no diese para un receso de nueve meses… Pero últimamente parece que todos los factores principales se han puesto de miparte y, finalmente, me he decidido a hacerlo.
Y joyas como esta no hacen sino alentarme…
Fue anoche. Estabamos mi padre y yo con las camisas vueltas hasta el antebrazo en la terraza, observando el pueblo y sus calles vacías, descansando de champán y mazapán y televisión barata y humo de cigarrillos, cuando lo vimos. Allá abajo, en la calle, esperando bajo la entrada oscura de una pastelería cerrada. Nos preguntamos qué haría aquel hombre en la calle. Porque hacía frío. Y era nochebuena.
Ella no tardó en llegar, presurosa. Evidentemente, el tiempo era su enemigo. Se introdujo en la oscuridad y lo besó; seguido, como si todo estuviese planeado de antemano siguiendo un plan meticuloso y apretado, le entregó una bolsa de Zara. Él la abrió, sacó un jersey.
Se probó el jersey y observó su propio reflejo en el cristal de la pastelería. Aparecieron los primeros grupos de personas que regresaban a casa, en dos minutos el pueblo volvió a despejarse y ella comprobó que nadie miraba. Estaban los dos solos.
Recibió su regalo, un gran libro. Trató de meterlo en el bolso que llevaba, pero por ser demasiado grande el regalo, él tuvo que llevarselo de vuelta. Y es que no es posible salir a fumar un minuto y regresar con un libro bajo el brazo.
Se dijeron un par de palabras cerca el uno del otro, ella hizo el amago de irse -el cigarrillo se estaba haciendo demasiado largo- y al fin lo apretó contra la pared, lo besó. Congelaron el momento y la luces de navidad se rindieron a la evidencia de ser testigos incómodos: se apagaron.
Al poco tiempo, oimos los pasos. Ella se iba, por el mismo lugar donde apareció, y él la veía marchar, quieto, sin poder moverse, agobiado por la certeza de ser amante en un mundo que no entiende de amor.
Fotos y Personaje del año
La revista TIME ha abierto ya su selección de “fotos del año”. Algunas preciosas, la mayoría sobrecogedoras, pero ¿representan realmente lo que ha sido este año?
Esta revista, capaz de sorprendernos a todos nombrandote personaje del año a tí, decide de pronto que lo que importa en el mundo es básicamente EE.UU. y extrarradios: Irak y la frontera con México. Para llenar hueco, algo de África y Palestina, y todos contentos. Suerte que siempre nos quedará el World Press Photo.
De vuelta en casa. Atrás han quedado, aunque solo sea por diez días, el tráfico y las luces apagadas de Madrid, y su fabuloso metro, siempre rebosante de gente: fabulosa o no, eso no lo sé.
El mejor antídoto para el incesante torrente de sentimientos enturbiados alimentados por la ciudad solo puedo encontrarlo aquí. Es facil olvidar los examenes, el aire cebado de la convivencia, y apurando, incluso desenamorarse, cuando uno tiene por delante el mar abierto, un precioso atardecer, la buena compañía de compañeros de correrías pasadas. La Basati I, (literalmente, Salvaje I), una de las lanchas de intervención rápida que tenemos en la base de salvamento marítimo de Arriluze, ha sido hoy la salvación largamente anhelada y el éter que ha conseguido limpiarme la mente y despejarla de cualquier ruido.
Prometo escribir largo y tendido sobre la labor de mis compañeros en aguas cantábricas, pero ahora, hoy y ¡por fín! en casa, toca descansar, así que dejo unas fotos de esta maravillosa guardia:
El jefe
Siempre a la escucha
Amanecer en Getxo
Tontxu se prepara para salir
Navegando con la Basati
Patrullando los mares…
Atardece en la costa vizcaína
Hasta los sentimientos están condicionados por el calendario. Todavía creo recordar el tacto de la arena en Sao Miguel do Gostoso, preparandonos para un nuevo curso y descansando del trabajo, y ya tenemos los dedos congelados y los manjares en la despensa.
Y es que ha llegado la Navidad: el arbol está solo en el Comedor.
Los hombrecillos de mteal parapetados en el jardín, espantapájaros innecesarios y bonitos, no tienen con quien hablar.
El arbol más alto ya perdió todas las hojas.
El Colegio Mayor se está quedando vacío. Los últimos nos vamos mañana, y después del 22 apenas quedará nadie. Ella no se ha ido, porque esta mañana la vi desayunar, pero supongo que se marchará esta misma tarde. Apenas ha habido avances, exceptuando alguno que, por motivos de estricta estrategia, no se pueden desvelar ahora pero que en nombre del arte contaré en un futuro.
No la encontré tan guapa como otros días, pero posiblemente la culpa la tengan el sueño acumulado y el hecho de que que hubiera olvidado las gafas sobre la mesa de noche, arriba en la habitación. Aunque la miopía sea el menor de los problemas posibles, y haya otros seis que me causan bastantes más escalofríos. Se llaman Macroeconomía, Estadística, Teoría de la Decisión y los Juegos, Microeconomía, Derecho Civil Patrimonial y Teoría de la Comunicación Mediática y acechan a la vuelta de las vacaciones.
De cualquier modo, lo que tenga que ser será. Por ahora centremonos en este momento y este lugar. Pues eso. Feliz Navidad. No olvideis que estas fechas, más que para empachos, son para volver a darnos una oportunidad de querernos, a nosotros mismos y a los demás. No la desaprovechemos.
Urbizu en la FAM
Enrique Urbizu es uno de los pesos pesados del cine español. Director de películas de renombre como “La Caja 507″ y “La vida mancha”, recientemente ha sido elegido vicepresidente de la Academia de Cine. Y anoche tuvimos el placer de poder charlar, cenar y discutir con él en nuestra propia casa.
Llegó con el pelo revuelto, la camisa remangada y el ceño fruncido. Algo nervioso, como con miedo de lo que se avecinaba. En el Salón de Actos habíamos colgado el cartel de completo y había cien colegiales, acostumbrados a largos discursos institucionales, esperando algo por lo menos entretenido. Y el hombre cumplió.
Una selección de frases:
- (Sobre la piratería): Es como la foca y la sardina. La foca solo da palmadas por la sardina; le puedes enchufar electrodos, arrearle, lo que sea… pero solo da palmadas si tiene la sardina. No nos quiteis la sardina, porque nos quedamos sin foca.
- (sobre el canon de CD y DVD): Es que sois gilipoyas. Ese canon os lo está cobrando JVC, o Sony, no la SGAE… Es bastante lógico que el fabricante del soporte pague un 0′2% a quienes llenan ese disco de ideas… -porque sin ideas no sirve para nada-. Lo que pasa es que el fabricante se lo cobra al consumidor, y vosotros, jóvenes alternativos, atacais al autor en vez de a la multinacional.
- Si una calle está cerrada porque un obrero está cavando una zanja, nadie se queja. Si se corta la calle para grabar una escena, te insultan y te dicen que ellos pagan impuestos. “¡Además para la mierda que haceis luego!”, se quejan.
- Nadie se queja de que se proteja la minería, la agricultura, la pesca… El cine, la cultura, tambien son industrias estratégicas. En eso los franceses son únicos. Nadie les toca su cultura.
- No es que el cine estadounidense sea mejor, lo que pasa es que es mucho mayor. Imagina que el cine de Estados Unidos se redujera únicamente a lo que se graba, por ejemplo, en Tejas. Es una industria enorme y lógicamente es imposible enfrentarse en igualdad de condiciones. Y una cosa es libre mercado y otra que entren con una apisonadora en tu casa”.
- No queremos subvenciones. No estamos pidiendo dinero. Solo pedimos que se haga bien la ley, como en Estados Unidos o Francia. En EE.UU. el doblaje de películas extranjeras está prohibido, y cuando aquí quisimos implantar un 40% de películas en versión original, las grandes distribuidoras literalmente nos chantajearon. Lo único que buscamos es que si por ley las cadenas de televisión tienen que gastar un 5% en producción de cine, no lo hagan como les da la gana. No se puede grabar una serie para emitirla mañana, cortar por aquí y por allí, y llamarla hoy “película”.
Su propuesta cineasta para estas fechas, “Honor de Cavallería” -con v, sí-, una versión del Quijote grabada en catalán antiguo en la Cataluña profunda. Según él, está protagonizada por “un colgado, pero uno de verdad” y “Sancho, un tío que hasta a veces mira de reojo a la cámara, pero que de verdad es Sancho. Si Cervantes viese la película diría: coño, qué buena”.
Este gran hombre que dice sentirse apurado por los días de traje y corbata que le esperan en su nuevo cargo -”por amor al arte, porque como mucho me darán un traje de Hugo Boss para ir a los Goya”- promete en su nueva trayectoria al frente de la Academia. De momento, nosotros pudimos disfrutar de una gran noche en su compañía.






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