Archivos para Enero 2007

21
Ene
07

CERRADO POR VACACIONES

Circunstancias académicas y sentimentales me obligan a cerrar este experimento. Regresaremos después del quince de febrero, quizás.

A modo de despedida, un video realizado con una canción por todos conocida: “Crazy”, de Gnarls Barkley. No es el videoclip de la canción.

Representa bastante bien toda esta extraña vorágine de las últimas semanas, de los últimos meses: el amor es más bonito en blanco y negro y la soledad vive rodeada de aplausos.

Ikusi arte…

21
Ene
07

ENAMORARSE EN UN COLEGIO MAYOR (VI): FINAL INFELIZ

Banda Sonora (imprescindible para continuar)

Como en todos los accidentes, ha sido cuestión de tiempo que se derrumbara. Se trata de una enfermedad que como la gripe llama a la puerta todos los años, sin faltar. Desde que me explicaron lo que era el amor -sin utilizar ilustraciones de animalitos- he realizado una incesante busqueda con resultados cuestionables. Dicen que estas cosas vienen por sí solas, pero yo voy a por ellas. Quizás no como debiera -de frente- pero si al menos de costado. Y como dice un proverbio japonés, el clavo que sobresale es el que más golpes recibe.

En pocos días tras el regreso de las Navidades -y pasada la euforia del anónimo reencuentro- fui percibiendo detalles en mí mismo que, inevitablemente, mostraban la cruda realidad: no era amor. Ni tampoco desamor. Cristian, que ya regresó de Bolivia y se incorpora a esta aventura de la vida residencial los sábados y domingos en franja nocturna, lo ha clavado: un encaprichamiento.

Un puto encaprichamiento.

Mirada

De pronto no me parece tan guapa, al fin puedo escuchar su voz entre la algarabía del comedor y se me antoja vacía de todo: de sensualidad, de misterio, de curiosidad, de vida. De repente, es como una Barbie olvidada en los cajones de cualquier niña, una Barbie a la que dando cuerda se le oye decir palabras huecas, siempre con el mismo brillo barnizado en la mirada. De un día para otro su virginal reserva ha pasado a ser algarabía sin límites para todos -para todos, menos para mí-.

(NOTA: Es un problema de mis construcciones mentales, de la dimensión en la que vivo. Es tan colosal como fragil, y al menor soplo de aire, rancio o fresco, se desmorona. Lo bueno es que sin pausa comienzo a reconstruirla, porque sin ese parapeto no puedo vivir).

Todos estos cambios, todo este movimiento en los trazos pictorico-sentimentales, se ha producido en cuestión de quince minutos mientras dibujaba una cara en la pera que, amablemente, me regaló Olmata S.L. (la subcontrata del comedor de la Residencia). Acompañado por Apolo y David, dos de los co-protagonistas de esta historia.

Y siento un gran hueco en el pecho, un poquito del centro hacia abajo y la izquierda, allá donde debe quedar el corazón. Éste ya no se me sale por entre las costillas y echa a volar; ahora solo hay un gran hueco donde el llanto hace eco incesantemente. No sé si realmente será que me han robado el único corazón que tengo, o bien el orgullo herido de saber que he dejado pasar una oportunidad única por falta de valor, pero algo me duele aquí dentro. Por si acaso, estoy pidiendo por ahí que me devuelvan el corazón, con la vana esperanza de que se dé por aludida.

Y así, a botepronto y después de unas horas de comedor estudiando la demanda de capital y otras minucias económicas -con el zumbido de las máquinas frigoríficas y los fluorescentes y alguna que otra tos espontanea-, se me ocurren algunas cosas a anotar para la posteridad:

NOTAS

- Cada vez que enfrento el desenlace de un enamoramiento, bien por éxito en la empresa bien por despecho, al final llego a la conclusión de que no era para tanto. Solo una vez pensé “joder, hasta las lágrimas han valido la pena” y todavía me sigo doliendo por ello -es una pequeña cojera que me hará renquear por mucho tiempo-. La implicada parece no entenderlo y sigue jugando conmigo como si de un soldadito de plomo me tratase. Me reafirmo, por tanto, en la afirmación de que “si nos enamoramos, no es por gusto, sino por necesidad”.

- Necesidad no sexual; necesidad sentimental. Ahora mismo la palabra amante resulta demasiado similar a “bogavante”, por lo que me iré a meditar a la playa o al monte -cuando vuelva a casa-, o a dar vueltas en cualquier linea de Metro, en definitiva, a cualquier lugar donde uno pueda sentirse lo suficientemente solo como para no temer ser herido por un puñal de sonrisas o miradas.

- La canción que pensaba colar bajo su puerta se la regalaré a la primera que me lo pida y nisiquiera será momento de lamentos. Ya es hora de dejarse de tonterías y comenzar a prostituirse.

- Los poetas ya murieron hace mucho y desgraciadamente para nosotros no queda ninguno. Los poetas ya murieron hace mucho y afortunadamente para nosotros no queda ninguno. Gracias helotavio

- No se puede ser un romántico chapado a la antigua en un mundo forjado por la novedosidad. Te etiquetan de loco e infantil -como si ello fuera malo- y además, pocos llegan a entender que la poesía es masturbación, no busqueda de atención.

- El caramelo de mora que en el último vuelo guardé para regalarle lo guardaré por si acaso, porque si bien todos los sentimientos se desgastan hasta convertirse en un fino hilo que puede romperse y se rompe, empezar desde cero resulta bonito incluso cuando hablamos de cenizas. Y un caramelo, si es rico y bonito y guarda recuerdos y algo de esos sentimientos, puede resultar un buen punto de partida.

- Todos los planes de aproximación quedan oficialmente clasificados como absurdos y por tanto, son condenados al olvido -si existe por casualidad lo contrario al olvido-.

- En una Residencia con decenas de ventanas, cualquiera de ellas puede ser el espejo del Paraíso o el Infierno. Por lo cual, resulta más recomendable tirarse en el cesped, al resol de invierno, sintiendo el pequeño picor de la hierba en la nuca. No hay daños colaterales.

Ventanas

- Respecto a las apuestas realizadas por ciertas señoritas, solo puedo decir una cosa: Rosa, desde luego no acertó. Podria describir a la dama distante detalladamente y terminariais por resolver vuestro juego -aunque lo dudo-, pero ahora no es momento. Puede que sea cuestión de tomar algún Colacao más, o cuestión de que es muy tarde, o puede que no sea mi juego y en el fondo el fallo fue preocuparme más por el sentimiento que por la persona.

- Y es que a veces creemos que cuando sentimos algo todo el mundo puede notarlo, y las palabras sobran y los gestos tambien porque, qué coño, el amor está en el aire. Pero no, mira, resulta que no.

Así que, gracias y perdón a todos y a todas,

FIN

(Otra historia de amor con triste final…)

CRÉDITOS

(Por orden de aparición…)

Ella (novata desconocida, dama distante y adolescente instantanea)

Yo (en el papel de payaso que agoniza, que cree creer en el amor)

Caparso, Apolo, Marcos, David, Sergi(consejeros, cómplices, conocedores únicos de la identidad y desmitificadores)

Felix (indefinible, no termina de enterarse de la fiesta)

Tomás (grandes carcajadas, otro enamorado, comprensivo y el primero en darse cuenta de quién era ella, aunque luego afortunadamente lo olvidó)

Todos los que en algún momento se han reido de la historia de amor (interpretandose a ellos mismos)

Quien lea estas lineas

Ángel Arias (dando ánimos cibernéticos; resultó gracioso: al final se equivocó)

Olmata S.L., (haciendonos coincidir a los dos protagonistas principales en el carrusel del desayuno varias veces gracias a su tranquilidad)

Cristian (en el papel de “todavia-me-reiré-de-ti-durante-semanas”)

Y muchos otros que, sin saberlo, presenciaros el nacimiento y defunción de la que podría haber sido la historia de amor mas bonita jamás acontecida sobre la faz de la tierra.

19
Ene
07

Es una cuestión de tiempo

Un compañero de la playa, Asier,  me comentó una vez, llegando ya el verano a su fin y con él nuestro trabajo, que solo hay tres cosas que nunca te cansarás de ver:  la nieve cayendo, el fuego y la mar.

En Madrid la nieve fue en su día azucar glas que el sol glotón se llevaba en cuestión de horas; hoy en día es un simple recuerdo.

Mar, evidentemente, no tenemos.

Y para ver fuego en tiempo de vitrocerámicas, tendría que crearlo. Me encanta el fuego pero temo utilizar mecheros, por lo que nunca seré un buen pirómano.

Examenes, examenes, examenes… y aquí nosotros sin nada a lo que poder mirar eternamente, una puñetera excusa para no creer en el tiempo.

El mar

18
Ene
07

Dan Eldon

Dan Eldon murió a los 22 años. Nos dejó sus fotografías, testimonio mudo -que no callado- de lo que ocurre en un rincón del mundo que Occidente ha declarado banco de pruebas para sus armas. Esta foto, en Somalia, es suya:

Somalia

Que alguien se atreva a decirme que esto es una imperfección del mercado.

17
Ene
07

Aeropuertos

(Aeropuerto de Bilbao, 19:25, 16 de enero)

Acaba de llegar mi avión. Cosas de la globalización y el bajo coste: todavía no han comenzado a desembarcar, cuando los operarios preparan la manguera para abastecer de combustible al cacharro que me devolverá, en cuestión de minutos, a la ciudad que me tiene en adopción. Un compañero de la Universidad dice que el sector aeronautico es una burbuja casi tan grande como la inmobiliaria, que todas las compañías están en pérdidas y aún así se lanzan a bajar y bajar los precios, en una desenfrenada huida hacia delante con la única intención de cargarse a los adversarios del mercado y llegar solos a la meta. ¿Será posible mantener aviones volando a precio de autobús durante mucho tiempo? La verdad es que no lo sé, pero mientras dure, seguiré pagando gustosamente los 7 euros de diferencia entre cinco horas de autobús (con acompañante luchador de sumo incluido en el precio) y los cincuenta minutos a vista de pájaro sobre la costa cantábrica y la meseta. Ya algunas azafatas empiezan a conocerme y por primera ez en mi vida soy parte de un programa de fidelidad -hasta ahora, ni tan siquiera la TravelClub-, el programa de viajeros frecuentes de Vueling. No me han dado tarjeta, pero creo que podré soportarlo. Globalización low-cost, supongo.

(Leganés, 13:00, 17 de enero)

Me gustan los caramelos que dan -especialmente los azules o los morados- y la música que suavemente se escucha en el despegue y el aterrizaje. Con las luces atenuadas, y viendo allí abajo Arriluze, el Puente Colgante y a sus espaldas el Gran Bilbao, despidiendo lo que tanto se quiere sin llegar a comprenderlo, uno se pregunta: “¿y esto vale 25 euros?”. Siempre me han gustado los aeropuertos, de día y de noche, en pleno trajín o reposando. Siempre hay gente que viene y que va, sueños, inquietudes y quebraderos de cabeza. Esperando a una persona querida, o con el avión retrasado y la gente echando humo por sus cabezas, se tiene la sensación de que el mundo, al contrario de lo que a veces pudiera parecer, no está nunca parado.

Anoche llegué a Barajas de noche, con las cintas de equipajes vacías y personal de limpieza vagando sin prisa. Llegué como me había ido, furtivo y anónimo, siendo solamente una hormiga más en este gran hormiguero, pero me sentí feliz, porque estoy en movimiento.

Estudiando Macro

15
Ene
07

Retrato de la desesperanza

Por un breve espacio de tiempo, hace ya mucho, viví en un lugar muy extraño. Era un pueblo aparentemente desierto, con una única casa iluminada por las noches y algunas cabañas de pastores en las laderas. La casa tenía un gran balcón, adornado por una larga hilera de macetas con flores secas, que daba a la calle principal del pueblo. A lo lejos podía verse la iglesia, aún iluminada por las farolas que habían olvidado apagar antes de marcharse. Y allí iban a suicidarse todos.

Bloque 16De día me encaramaba a la azotea del edificio -que era el más alto de la región- y trataba de ver algún signo de vida hasta donde me alcanzaba la vista, pero no había nada: un coche, una hoguera, madera recién cortada, fábricas en funcionamiento, nada. Era sin duda un lugar desierto. Por la noche, sin embargo, podía escuchar desde mi casa como se abría el portón del edificio constantemente, y el ruido de las personas al caer al suelo.

Todas las noches en la entrada de la casa había una larga cola de personas que poco a poco iban introduciendose en el viejo edificio y subían por las escaleras, sin prisa, pero livianos del peso que se les supone a quienes van a terminar con todo en los minutos venideros. El balcón estaba lleno de objetos que, precipitadamente algunos y cuidadosamente la mayoría, depositaban antes de lanzarse. Había así un gran montón de viejas fotografías, rotas y completas, gastadas por el sepia y los años pasados, había gafas y zapatos, loros disecados, teléfonos arrancados, periódicos, botones, panfletos en lenguas extrañas, postales, ramos de flores marchitas, bolígrafos, calendarios, balones de futbol, ositos de peluche, cartas, aviones en miniatura, tratados de filosofía, bastones, chaquetas, notas, mapas, farolillos, llaves, frasquitos de arena, pomadas y hasta mermelada, mechones, vestidos de época convenientemente plegados. Había tantas cosas que el balcón ya no daba más de si, y algunos objetos comenzaban a desbordarse por la baranda, cayendo como sus amos al vacío. Por ello, el goteo constante que se oía día y noche no era lluvia, o una cañería oxidada, sino los pendientes de todas las damas que iban allí a morir.

Hubo gente que, de todos modos, se tomaba su tiempo antes del instante final. En un rincón del balcón había un gramófono que nuna supe quién había dejado, al que se le daba gran uso. Mucha gente hasta sonreía al subir todos aquellos escalones y encontrar el cachivache allá, y se decían:

- Un baile… Por qué no.

Y así se bailaron allí valses, y baladas, y hasta merengue. Porque muchos, al contrario de lo que pudiera pensarse, escucharon música alegre en aquel lugar, arriba. Por ejemplo había quien bailaba al ritmo de lo último que llegaba en los barcos de Cuba. Con traje blanco impecable, justificaba:
- Ustedes perdonarán, pero acabo de llegar de La Habana, y allí, al otro lado del Atlántico, las cosas se entienden de otra manera. – Pocos entendían, y sin embargo la mayoría asentía.

El balcón

Había muchos que se aferraban a los tangos de Gardel, y bailando con el aire, susurrando “como rie la vida, si tus ojos negros me quieren mirar…”, cerraban los ojos y como si de un compás del baile se tratara, se deslizaban más allá de la baranda. “Oh, eso si que era música, y no lo de ahora” dijo una señora, con lágrimas en los ojos.

-¿Recuerdas “Rubias de New York? -compartía un anciano risueño con su amigo, chispeante por la última copita-.
- ¡Nosotros sí que eramos sinvergüenzas! -asentía, y sin embargo, sus ojos gritaban que era una buena persona, y reían a carcajada batiente, cómplices hasta el final.

Tambien hubo, según me consta, quien se enamoró de otra alma perdida bailando los últimos pasos, pero estando la decisión tomada, se lanzaron inevitablemente; agarrados de la mano. Aunque muchos subieron las escaleras con los pedazitos que habían podido recuperar de su corazón cobijados en el cuenquito formado por las manos, también había espacio para el amor, entendido a su manera.

Alguna vez hubo quien se aventuró a subir sin la intención de lanzarse, para recuperar a sus convecinos de la desesperación y llevarlos de nuevo abajo, al pueblo desierto. Así llegaron hasta mis oidos conversaciones que mantuvo el vecino pastor, viejo osado con el que compartí árboles y charlas, con varias personas que subieron al balcón.

Ocurrió una así:
- Oiga caballero, pero qué hace, ¿está usted seguro? -mi amigo al señor, que miraba hacia el precipicio.
- Sí… No me queda otra.
- Pero, ¿por qué?
- Mire usted, es que yo soy un utópico
-Ah. Así que está usted triste.
- No, no es eso.
Dijo mi amigo que el hombre lo miró no con tristeza, sino impotente, y acto seguido, sin despedirse, se fue hacia abajo.

Y otra:
- Buen hombre, ¿por qué no sigue bailando? La próxima canción es preciosa.
- Estuve enamorado, y ya he escuchado demasiadas canciones, gracias.
- ¿Enamorado? ¡Pero si eso se cura, hombre! Ya verá cómo es cuestión de tiempo.
- ¿Ha estado usted enamorado? -gemía el romántico- Porque lo mío dura ya largo.
Mi amigo, que desde que recordaba vivía allí entre montañas y solo, y los sentimientos le sonaban a cosa extraña, mintio pletóricamente:
- Claro hombre, y lo superé, ¡míreme!

Pero fue en vano.

Escuché varias conversaciones de estas, hasta que un día, despedí al pastor -que me regaló un gran queso para el viaje- y puse tierra entre aquel lugar y mis palabras. No sé qué fue del amigo, ni de los que allí subían, y aunque cobra cada día más fuerza la sospecha de que el gramófono fue un intento desesperado del pastor por la vida ajena, no volveré a comprobarlo.

13
Ene
07

where the hell is matt?

Cuando una persona te conoce de verdad, un día cualquiera te escribe un correo electrónico y te dice “creo que te va a encantar, simplemente”. Y te envía esto:

Resulta que alguien ya ha hecho lo que tú soñaste y pasito a pasito vas buscando. Ese tipo se llama Matt.

Mil gracias, Rosa.

13
Ene
07

Terminal 4: dos personas muertas y mucha carroña política

La “periodista” Cristina López Schlinting ha dado un ejemplo de lo que nadie que se precie en llamarse periodista debería hacer. En una entrevista en la cadena COPE con Santiago Morales -presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España- la amiga Cristina, que tituló (suponemos que irónica, aunque sin duda, desafortunadamente) su columna en La Razón “Ecuatorianos de m…” trató de acorralar al señor Morales en lo que, más que una entrevista, pareció un ajusticiamiento político.

Curioso en Barajas

Santiago Morales tuvo, sin embargo, la suficiente clase como para no colgar el teléfono y rebatir, desde el aplomo y la lucidez, la sarta de dardos envenenados -y de poca inteligencia- que le lanzó la señora en cuestión (aunque me cueste denominarla llamarla tal). Más que una conversación con un representante de un colectivo afectado, pareció el juicio a un criminal.

Isabel San Sebastian y otros contertulios, premonitoriamente, le pidieron la inclusión de la palabra “libertad” en el lema de la manifestación convocada para mañana sábado, y hablaron de ello como el maná para conseguir la participación del PP y por tanto, el consenso. Literalmente preguntó Morales: “quiero preguntarle a usted[a Isabel San Sebastian]: si añadimos la palabra libertad, irá la AVT? ¿y el Partido Popular?” Esta mañana el Partido Popular, después de la inclusión de la palabra LIBERTAD en el lema, pidió formalmente la desconvocatoria de la manifestación. Isabel San Sebastian, en dicha entrevista, prometió ir si se incluía en el lema la palabra libertad. Esperamos verla mañana.

Desescombro

Hay muchas joyas que extraer, pero quiero pedir a quien lea esto que escuche la entrevista, entera, -son 14 minutos- y saque sus propias conclusiones. Se agradecen comentarios, podría ser un buen punto de debate.

Escucha aquí la entrevista

Estamos de nuevo ante lemas, luchas por el protagonismo mediático en actos que buscan honrar a los muertos y condenar actos terroristas, y estrategias políticas patéticas. ¿Hablamos todos de lo mismo? Creo que no. Creo que los que cada día a las ocho de la mañana nos encontramos en el metro gritamos ya que estamos hasta los cojones, que queremos que nos dejen vivir en paz, ganandonos honrada y dignamente la comida y no creandonos más problemas de los que ya supone el día a día, y quienes se sientan en sus poltronas del Parlamento, en Ferraz y en Génova, los periodistas de alto standing y demás gentuza de la buitrera mayor, solo piensan en cómo agarrarse al poder en las próximas elecciones. Vomitivo.

Bomberos

Ayer por la tarde regresé a casa. Estas fotos las tomé justo antes de que estuviesen a punto de cerrarme el mostrador de facturación.

11
Ene
07

De fiesta acompañado por Dumbo

Éste es uno de los momentos cumbre de la historia de la animación. Trataban de inculcarnos miedo hacia la bebida -aunque seguramente los dibujantes actuaron bajos los efectos del LSD, y no del licor- y sin embargo, pese al miedo que sentimos en aquel momento, (en nuestra niñez, protegidos solo por la manta que nos separaba del mundo) consiguieron inconscientemente inculcarnos la fascinación por lo onírico, y el modo más sencillo de acceder a ese mundo: un gran barreño lleno de vino.

Nos mostraron, en definitiva, lo que algún día nos habría de ocurrir a todos: despertaríamos rodeados de pajarracos riendose de nosotros.

11
Ene
07

Se vende Sealand

El Principado de Sealand es, pese a no tener asiento en la Asamblea de las Naciones Unidas ni participar en ninguna cumbre mundial, uno de los países más fascinantes del mundo -aparte del más pequeño-. Desde su nacimiento en 1967 ha superado algún que otro golpe de Estado, el establecimiento de varios casinos (on-line), un incendio devastador e incluso algún ataque “defensivo” a buques británicos que osaron acercarse a la base.

Ahora, han decidido poner en venta el país. La única condición es la de mantener sus Estatutos (o Constitución, o lo que sea que tengan) y estar dispuesto a apoquinar algo más de un millón de euros por metro cuadrado. La inmobiliaria que gestiona la venta es  granadina.

¿Y si nos ponemos todos de acuerdo, y compramos el país a bote? Reconozcamoslo, disponer de un país entero -por muy pequeño que sea- para montar fiestas sin vecinos que se quejen o policía que venga a desalojar el patio sería increible. Además, lo de montarse una República independiente a lo Ikea se está poniendo dificil, con la escalada galopante del Euribor.




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