En una sociedad “civilizada”, con una alta penetración de los niveles superiores de educación, con unos valores “democráticos”, y tal y tal, en la tierra prometida, adalid de la libertad, desayunando unas deliciosas tortitas con sirope de caramelo que echan por tierra todo el entrenamiento de la tarde anterior en la piscina, es posible encontrarse ESTO.
Se trata de un “divertidisimo” juego en el que presentando el carnet de la universidad uno se convierte en agente de inmigración. Un estudiante lleva una pegatina que lo identifica como inmigrante. El objetivo es atraparlo. El premio, un cheque-regalo de 50$. El juego se lleva a cabo en un precioso parque, donde pronto comenzarán a florecer los primeros capullos.
En un mundo en el que uno de los derechos fundamentales que aún no ha sido reconocido es el derecho al libre tránsito, en el año 2007, después de una guerra de secesión y décadas de lucha por los derechos civiles, esta brillante idea se les ha ocurrido, a ellos solitos, a los estudiantes del Club Republicano de la Universidad de Nueva York.







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