Este sábado he estrenado nuevo trabajo: coordinador del servicio de salvamento en playas para Cruz Roja Bizkaia. Me corresponde la tarea de coordinar a los equipos de socorristas de dos de las playas más impresionantes de Vizcaya y el Cantábrico en general: Laida y Laga. Separadas por apenas tres kilómetros de una carretera que se contornea por el filo de acantilados y pinares, jugando remolona con el mar, están ubicadas dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, protegidas por el monte y acariciadas por el amado e incomprensible mar Cantábrico.
He dejado el trabajo -de becario- en la Universidad que tantos disgustos y satisfacciones me ha dado a lo largo del último curso, para poder dedicarme plenamente a los estudios antes de izar el próximo 9 de junio la primera bandera -verde, amarilla, roja- que indique el estado de la mar. Ese día encenderé un walkie-talkie que siempre estará a la escucha de lo que pase en las playas y no se apagará hasta el 30 de septiembre.
Este último sábado realizamos las pruebas de selección de socorristas en la playa de Ereaga, en la que participaron 90 veteranos que ya habían trabajado la temporada anterior. Los compañeros de Laida y Laga no defraudaron y obtuvieron algunos de los mejores tiempos en la prueba combinada de carrera y natación. Va a ser un gran verano.
Y me da miedo, me da miedo porque tendré entre manos el arenal más visitado de Vizcaya, porque en los equipos de socorristas hay gente muy profesional que, sin embargo, son amigos y pueden llegar a confundir jerarquías… Tambien porque el ayuntamiento donde se ubican ambas playas acaba de estrenar una novedosa normativa para sus arenales que nos pondrá en el ojo de muchos huracanes y las críticas no siempre serán buenas. Porque existe una Diputación, la vizcaína, que es quien nos paga y exigirá una profesionalidad que a veces tendremos que conseguir a base de broncas y ajustes de tuercas.
Sin embargo estoy emocionado ante la perspectiva que se abre para estos próximos meses, y no veo el momento de comenzar. Koldo Larrazabal capitaneando y Iosu Martin en la retaguardia, un gigante equipo humano de casi 150 personas, embarcaciones y quads de rescate, Naiara Aurre como coordinadora vecina -compañera de muchos sustos en las orillas de Laida- en las playas de Lea – Artibai… Todo bajo la tutela de la Cruz Roja -que sigo conociendo día a día, después de un año intenso- y auspiciado por la Diputación Foral de Vizcaya, que es quien el año pasado dio el impulso definitivo, tardío pero bueno, hacia la profesionalización de los socorristas en las playas vizcainas.
El 12 de mayo son las pruebas de selección entre gente que no trabajó el año pasado (prometo alguna foto que este sábado no pude sacar). Los días siguientes conformaremos las plantillas definitivas de cada playa, y de ahí al primer día de trabajo no queda nada. Pero que empiece ya. Porque la econometría y demás se me antojan interminables hasta ese día.




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