Acaba de pasarme Abel unas cuantas fotos del verano. Y entre una y otra, he recordado todo lo que nos hemos reido y lo bonitos que son esos cuatro meses… Entre ejercicio y ejercicio de microeconomía, he elegido definitivamente ésta:
Es de algún día a mediados de agosto. La foto es de pronto, por la mañana, antes de abrir el puesto de socorro y empezar elservicio (eso ocurre a las 11:00). Habíamos salido por Bilbao la noche antes (era la Aste Nagusia, Semana Grande) pero por requerimientos femeninos, cada uno terminamos a una hora y en un lugar diferentes. Yo había ido prontito a Laida (la otra playa que coordino) a recoger el quad y marcharme a empezar la jornada con un bañito en Laga (donde está tomada la foto) antes de abrir el servicio. Según estaba abriendo el puesto, apareció Abel -que al parecer tenía similares planes-. Apenas habíamos comenzado a hablar sobre la noche anterior, cuando llegó Jon con la margarita en la oreja y bailando. Nos reimos mucho aquella mañana.
Pues eso. Felicidad en su estado natural. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en este caso me lo creo. Ahora, de vuelta al análisis de externalidades.
(P.D.: Gracias Abel por las fotos…)






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