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Poesia
El verano solo termina…
Izarren hautsa (Mikel Laboa)
Izarren hautsa egun batean bilakatu zen bizigai,
hauts hartatikan uste gabean noizpait giûaden gu ernai.
Eta horrela bizitzen gera sortuz ta sortuz gure aukera
atsedenik hartu gabe: lana egiûaz goaz aurrera
kate horretan denok batera gogorki loturik gaude.Gizonak ba du inguru latz bat menperatzeko premia,
burruka hortan bizi da eta hori du bere egia.
Ekin ta ekin bilatzen ditu, saiatze hortan ezin gelditu,
jakintza eta argia; bide ilunak nekez aurkitu
lege berriak noizpait erditu, hortan jokatuz bizia.Gizonen lana jakintza dugu: ezagutuz aldatzea,
naturarekin bat izan eta harremanentan sartzea.
Eta indarrak ongi errotuz, gure sustraiak lurrari lotuz,
bertatikan irautea: ezaren gudaz baietza sortuz,
ukazioa legetzat hartuz beti aurrera joatea.Ez dadukanak ongi ahi daki euketzea zein den ona,
bere premiak bete nahirik beti bizi da gizona.
Gu ere zerbait ba gera eta gauden tokitik hemendik bertan
saia gaitezen ikusten: amets eroak bazterturikan,
sasi zikiûak behingoz erreta bide on bat aukeratzen.Gu sortu ginen enbor beretik sortuko dira besteak,
burruka hortan iraungo duten zuhaitz-ardaska gazteak.
Beren aukeren jabe eraikiz ta erortzean berriro jaikiz
ibiltzen joanen direnak : gertakizunen indar ta argiz
gure ametsa arrazoi garbiz egiztatuko dutenak.Eta ametsa bilakaturik egiaren antziduri
herri zahar batek bide berritik ekingo dio urduri;
guztian lana guztien esku jasoko dute sendo ta prestu,
beren bizitzen edargai; diru zakarrak bihotzik eztu,
lotuko dute gogor ta hestu haz ez dadin gizonen gain.
Goian bego.
Pero lo nuestro es pasar…
“It was the lark, the herald of the morn,
No nightingale: look, love, what envious streaks
Do lace the severing clouds in yonder east:
Night’s candles are burnt out, and jocund day
Stands tiptoe on the misty mountain tops.
I must be gone and live, or stay and die.”
(Romeo and Juliet, Act III, William Shakespeare)
Capitulación
Acabo de volver de Euskadi, donde he pasado un par de días preparando la temporada de playas que está a la vuelta de la esquina (empezamos el día 7 de junio). El jefe me enseño el nuevo “”juguete” con en el que voy a contar en mi zona, una moto de agua de rescate que llevo dos años pidiendo insistentemente (tengo la sospecha de que me la han concedido por no seguir aguantándome…). Una Bombardier Sea Doo de 130cv y motor de cuatro tiempos con una camilla hawaiana acoplada, perfecta para manejarnos en rompientes y zonas de dificil acceso donde con la zodiac no podíamos operar en cuanto levantaba algo de mar. Lo de juguete lo he entrecomillado, porque es la herramienta de trabajo más util con la que podemos contar en las playas peligrosas, y sé que con ella este año daremos un salto de gigante en el servicio de socorrismo en las playas que tengo el placer de coordinar, Laida y Laga.
Vino a Arriluze Xabi, de la base de salvamento marítimo de Donosti (Cruz Roja del Mar) y nos dió a Asier y a mí unas lecciones magistrales sobre las técnicas de salvamento con moto de agua. Dos días intensos en los que llegamos a recoger a socorrista y victima en ¡8 segundos!. Hay mucho trabajo por delante, muchas horas de entrenamiento, pero se ha abierto ante mí un nuevo mundo en lo que se refiere al salvamento acuático.
Ahora toca estudiar (y esto no es un pretexto para continuar el apagón bloguero, pero tambien). Un capítulo de El Principito narraba cómo éste se encontraba con un borracho que decía beber para olvidar, olvidar que bebía. Yo no necesito beber, pero sí olvidar. Asi que estudiaré para olvidar. Para olvidar que hay una persona a la que tengo que olvidar, por salud emocional. Es curioso cómo convertirmos un juego inocente en ficción creible, la ficción creible en realidad peligrosa, y así, jugando con fuego, empezamos a quemarnos. Nos quemamos y nos importa poco, por el placer de ver el fuego tan de cerca, pero llega un momento en que las heridas son ya tan serias que dejarán inevitablemente herida, por mucho que nos retiremos.
Así que me centro, en los estudios y en el trabajo, esos estudios que me han aburrido y dado satisfacciones intelectuales a partes iguales, ese trabajo que es lo más intenso de mi vida y que a su vez me ha llevado a vivir los disgustos más amargos.
Y digo me centro por no decir que me rindo, aunque el olvido premeditado solo puede ser una forma educada de rendirse, guardando las apariencias, pero rendirse, al fin y al cabo. Es muy dificil dar un paso cuando en el fondo sabes que te estás equivocando, que buscas un equilibro que es imposible y por eso caes. Pero, ¿qué hacer? Cada día estoy más convencido de que la vida es solo una huida hacia adelante, a veces corres más, otras menos, pero siempre escapas. Y un servidor, ahora mismo, si se va, es por escapar, para qué engañarnos. Me rindo.
Un poco de chocolate
Y si no tenemos plan, lo inventamos… Anoche, bonitos momentos y sonoras carcajadas, con las croquetas de Casa Julio y las idas de olla de los compañeros de Sexpeare en el teatro Alfil, respectivamente… Ahora por delante unos días de asueto y estudio.
¿Y al regresar? Madrid puede resultar abrumadoramente gris, insensible y rutinaria si uno no se marca pequeñas aventuras. Como a estas alturas de lo académico, uno se resigna a las grandes epopeyas, solo queda abandonarse a las pequeñas alegrías.
Y una de ellas, sospecho, va a ser encerrarme en una sala de cine para ver la opera prima del ondarrutarra Aitzol Aramaio, “Un poco de chocolate“. Basada en el libro de Unai Elorriaga “SPrako tranbia” (de lo mejor que se ha escrito en euskera en los últimos años, sin duda) y con la interpretación de pesos pesados de la pantalla como Hector Alterio, Julieta Serrano, Ramon Barea… el resultado solo puede un bombón cinematográfico. Cuenta, además, con las figuras emergentes Daniel Bruhl (Salvador) y la bellísima donostiarra Bárbara Goenaga.
Lucas y María son dos hermanos ancianos, Marcos un okupa frustrado y Roma una joven enfermera, pintora de vocación. Si alguien quiere disfrutar la historia ahora mismo, que corra a comprar SPrako tranbia (Desconozco el título de la traducción al castellano, creo recordar que lo tradujeron como “Un tranvía en SP”. Si sois capaces de esperar, pasado mañana se estrena en toda España. Muy recomendable. Yo trataré de embaucar a alguna princesa que ande perdida en la ciudad; si no lo consigo, iré solo. Os dejo un teaser.
Una ventana cualquiera
Al regresar a casa de este exilio madrileño, cuando me despierto y tras los remoloneos de trámite -cuya duración es muy variable, pero gira en torno a los 20 minutos-, al levantar la persiana, esto es lo que se ve desde la ventana de nuestro cuarto:
En Nochevieja, regresando a dormir, de lejos escuché un tintineo extraño, y al acercarme más, me di cuenta que eran los cencerros de las ovejas, en la loma de la parte trasera de casa. Si alguien quiere, le explico de qué va eso de la calidad de vida.
Itxaropena
(Astiro-astiro bueltako bidean… itxaropena galdu barik)
je pense a toi
Si no he escrito estos últimos días no ha sido por falta de ganas: los días entre semana los dediqué por entero a recuperar las horas perdidas en el trabajo de la Universidad (mucho tiempo de vacaciones…) y el viernes, nada más llegar a Euskadi, agarré un traje de baño, toalla y el uniforme. El carro me plantó en la base de salvamento marítimo en cuestión de minutos. Un bonito fin de semana de guardia, incluyendo la cobertura de una de las regatas más emblemáticas de todo el año, la Ingenieros-Deusto (algo así como la versión bilbaina de la Oxford-Cambridge).
Aprovechando que había quedado una bonita tarde (terminamos la mañana de regatas a eso de las tres de la tarde) y que estaba patroneando una increible moto de agua de rescate, salí al Abra exterior a practicar unos minutos con las olas que el mar nos regalaba, retazos de un temporal que amainaba. Y ahí, saboreando la espuma del Cantábrico, volando por segundos, notando el mar levantarse gallardo o retraerse precavido, dejandome acariciar por el sol de invierno que el agua refleja suave, recordé una canción que un amigo -conato de abogado- exiliado en Barcelona me descubrió hace ya demasiado tiempo.
Si la vida tuviese Banda Sonora (como Peter Griffin le pidió a un genio que había de concederle tres deseos) ésta sería la rola que mi vida tendría en estos momentos (y espero que las clases de frances te sirvieran…).
Certains t’ont promis la terre
D’autres promettent le ciel
Il y en a qui t’ont promis la lune
Et moi je n’ai rien que ma pauvre guitare
Regresando
El regreso del viaje a lindes europeas estaba siendo un aterrizaje forzoso: cuando parecía que nada podía ir peor, regresamos a la prehistoria con el cobarde asesinato a bocajarro de un currela, un cobrador de peaje (supongo que un peligroso enemigo para cualquier “gudari”).
Venceréis, pero no convenceréis.
Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta;
pero no convenceréis,
porque convencer significa persuadir.
Y para persuadir necesitáis algo que os falta:
razón y derecho en la lucha.
Miguel de Unamuno
Una amiga de la residencia, cuando le escribo explicándole que en Euskadi el zarpazo duele doble (porque la cifra no es un nombre y apellidos, es un nombre y recuerdos, anécdotas, vida) me reprocha que, al fin y al cabo, tambien era español y el dolor es compartido.
Y ahí está el problema: en que somos capaces de asignar casi infinitas etiquetas a las personas: se es español, de izquierdas, heterosexual, conservador, ecologista, de derechas, homosexual, blanco, progresista, marxista, antimarxista (discusiones de tren rumano), artista, homosexual, euskaldun, etiope, comunista…
Mientras clasifiquemos a las personas así, por su pasaporte, su carnet político u otras minucias, habrá lunáticos analfabetos, descerebrados idiotas a los que cuando les den una pistola serán capaces de utilizarla.
Y somos tan desgraciados, que no queremos darnos cuenta de que los charcos de sangre y las lágrimas son iguales en todas partes, porque antes que nada, y principalmente, somos personas.
Triste, muy triste en un txoko oscuro, viendo corderos y cigueñas, esperando que abran las urnas…
P.D: (Solo nos salva, y que no me tachen de frívolo, la surrealista gala de TVE para designar canción en ese bodrio llamado Eurovisión. Con la candidata elegida, hay esperanzas. A mí, al menos, consiguió arrancarme una risa en este día gris)











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